1.- Alfombras: En esta época, disfrutaban de gran prestigio las alfombras confeccionadas en Alcaraz y otras poblaciones del Marquesado de Villena. Estas alfombras, tejidas principalmente con lana, se elaboraban en distintas calidades: desde hilos gruesos hasta finos de algodón o seda. La gama cromática no era muy amplia, además del blanco y el negro predominaban el azul, el rojo y el amarillo. La decoración era muy variada, con motivos góticos, mudéjares, florales, zoomórficos.
2.- Tapiz: En el estrado podemos observar una réplica del tapiz conocido como «La Vendimia», cuyo original está expuesto en el museo de Cluny de París. Esta magnífica composición retrata la recolección de uvas y el proceso de prensado en un ambiente primaveral. En el siglo XV, la ciudad de Flandes era famosa a por ser la mayor productora de tapices y los de mayor prestigio. Se elaboraban a mano meticulosamente con hilos de seda, lana, oro y plata, y solían representar escenas de caza, de amor cortés, escenas religiosas, bélicas y motivos florales, aunque, sin duda, los temas más abundantes en Castilla eran los de contenido bíblico y religioso.
3.- Cojines y plumazos: En la Edad Media, los cojines y plumazos eran elementos importantes en la vida cotidiana, especialmente en los hogares de la nobleza y la alta sociedad. Podían ser de diversos tamaños y se colocaban en el estrado para apoyar la cabeza, sentarse o recostarse sobre ellos; los cojines solían ser más grandes y blandos, mientras que los plumazos eran almohadas más pequeñas y firmes. Estos almohadones se elaboraban con telas nobles como la seda y el terciopelo en la parte anterior y con cuero por la posterior.
4.- Arqueta: Era un cofre o caja de almacenamiento, generalmente de pequeñas dimensiones, utilizada para guardar objetos de valor, documentos importantes, joyas u otros artículos personales. Estas arquetas podían estar hechas de madera, metal o incluso cuero, y solían estar decoradas con ornamentaciones como grabados o incrustaciones, como hueso, marfil o esmaltes, dependiendo del estatus y los gustos del propietario. Las arquetas también se empleaban como parte del ajuar nupcial, como dote o regalo de bodas.

5.- Réplica del cuadro «La Virgen con el Niño y dos ángeles» (1426): También conocido como «Virgen de la granada» o «Madonna de la granada», es una pintura de estilo renacentista italiano, obra de Fra. Angélico. La obra representa a la Virgen María sosteniendo al Niño Jesús, ambos rodeados por un paisaje celestial y angelical. La granada que se encuentra en la mano del Niño Jesús simboliza tanto la divinidad como la redención.
Desde que llegó a España, la Madonna de Fra. Angélico estuvo alojada en el llamado Salón Italiano del Palacio de Liria (Madrid), residencia de los Duques de Alba, y a penas salió de allí hasta enero de 2016, que fue adquirida por el Museo del Prado y pasó a formar parte de su colección de pintura italiana.
6.- Braserillo: Realizados en hierro forjado o en cualquier metal resistente, se colocaban en las diferentes estancias y se llenaban con las brasas de la chimenea para mantener el calor durante los meses más fríos. Estos braseros podían tener diferentes diseños y tamaños, desde pequeños y portátiles hasta grandes y más elaborados, dependiendo de su propósito y del estatus social de quienes los utilizaban.
7.- Hachero: La iluminación de un castillo del siglo XV se conseguía mediante candelas y velas que se colocaban en los diferentes candeleros, candelabros y hacheros distribuidos en todas las estancias.
8.-Huso: Durante toda la Edad Media, hilar era una tarea diaria para prácticamente todas las mujeres, da igual su clase social. El proceso de hilar comenzaba seleccionando y preparando las fibras crudas, como la lana recién esquilada o el lino después de ser despojado de sus tallos. Luego, las fibras se cardaban para alinearlas y eliminar cualquier impureza, creando una masa fibrosa llamada «mecha». Tras este proceso las fibras se sujetaban al huso, un instrumento de forma alargada que se sostenía en la mano, y se giraba permitiendo que las fibras se enrollaran alrededor de él, formando un hilo continuo.
9.- Libro de Horas o devocionarios: Eran manuscritos o libros de oraciones diseñados para la oración y seguían un ciclo de horas canónicas, es decir, momentos específicos del día designados para la oración según el calendario litúrgico de la Iglesia Católica. El contenido del Libro de Horas variaba, pero generalmente incluía una selección de textos devocionales, salmos, himnos, lecturas de la Biblia, así como ilustraciones ornamentadas y decorativas.
10.- Silla de Caderas: También conocidas como “jamugas”, eran un tipo de asiento plegable que permitía adaptarlas a las sillas de montar de las caballerías. Estos asientos se fabricaban en madera con decoración mudéjar; el asiento y respaldar se confeccionaban en cuero repujado, guadamecíes o terciopelo. Además, se solían colocar cojines como señal de majestuosidad, ya que en ellas, se sentaban los señores.