El Castillo de Belmonte, de estilo gótico mudéjar, fue mandado construir en 1456 por Don Juan Pacheco, primer marqués de Villena y uno de los hombres más poderosos del reino. Su imponente estructura defensiva contrasta con su lujoso interior, con techumbres mudéjares y un bestiario medieval esculpido en piedra, siendo una fortaleza única en España.
Tras perder su función como residencia señorial en 1480, sufrió un progresivo abandono, agravado por su uso militar en la Guerra de Secesión y la Guerra de la Independencia. En el siglo XIX, Eugenia de Montijo, emperatriz de Francia, heredó el castillo e inició su restauración en 1857 bajo la dirección del arquitecto Alejandro Sureda. Tras su fallecimiento en 1920, su bisnieto, el XVI Duque de Peñaranda, continuó con las reformas hasta que en 1931 fue declarado Tesoro Artístico Nacional. Durante la Guerra Civil sirvió como cuartel y cárcel, quedando nuevamente en estado de abandono.
Hoy en día, el castillo se encuentra en perfecto estado de conservación gracias al esfuerzo que los propietarios han realizado a lo largo de los siglos. La última rehabilitación, realizada en 2010 por la Casa Ducal de Peñaranda y Montijo, descendiente del Marqués de Villena y propietaria del Castillo, junto a distintas Instituciones Públicas, permitió su apertura al público con un recorrido musealizado que incluye audioguía en cuatro idiomas y una proyección introductoria. Además, desde 2018, alberga Trebuchet Park, el mayor parque histórico-temático de máquinas de asedio a escala real, con más de 40 reproducciones repartidas en cuatro ámbitos temáticos diferenciados: mundo cristiano, mundo musulmán, mundo oriental y renacimiento, y cuya cronología va desde el siglo V hasta el XIV – XV.
Con la visita al Castillo de Belmonte el visitante conocerá cómo era la vida en un castillo medieval, las vicisitudes de la guerra durante el siglo XV y el resultado de la contienda que unificará España con la caída del reino de Granada. Además, revivirá la apasionante vida Eugenia de Montijo que llegó a ser emperatriz de Francia por su matrimonio con Napoleón III y ordenó la restauración del castillo de Belmonte a mediados del siglo XIX.